El Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan), dependiente del Cabildo de Tenerife, ha colaborado con la Universidad de Cabo Verde (UniCV) en el estudio y gestión de la última crisis volcánica producida en la isla de Fogo, un fenómeno que no se daba en el archipiélago desde hace 19 años.

“Se pone de manifiesto el valor de los convenios de colaboración firmados con la Universidad de Cabo Verde en materias como la evaluación del riesgo volcánico, la formación, la innovación o la salud”, ha destacado la consejera insular de Acción Exterior, Delia Herrera, durante un acto informativo en el que se ha presentado el balance de las actuaciones realizadas por Involcan.

Es este marco el que ha propiciado que científicos de Involcan se desplazaran hasta Fogo, a petición de las autoridades científicas caboverdianas, para poner a su disposición los recursos humanos y técnicos del Instituto. En este aspecto, Delia Herrera también ha valorado la capacidad de “exportar conocimiento y de servicios especializados”, algo que contribuye a “diversificar la estructura económica insular y pueden aportar generación de renta y empleo”.

Imagen del volcán Pico do Fogo (2.829 metros de altura), uno de los volcanes más activos de la Macaronesia, localizado en la Isla de Fogo, Cabo Verde

Por su parte, el presidente de Involcan, Ricardo Melchior, ha destacado la solidaridad del Cabildo con Cabo Verde y la “amplia trayectoria investigadora y sus contrastados conocimientos”, que convierten a Involcan en un “referente para la investigación volcanológica”. En esta línea, el cónsul de Cabo Verde en Canarias, Juan Cárdenes, agradeció la determinación del Cabildo e Involcan que fue “la primera institución que prestó ayuda en Fogo cuando comenzó la erupción”.

Así, el Instituto Volcanológico de Canarias permaneció durante tres meses en Cabo Verde como apoyo a la comunidad científica del Observatorio Vulcanológico de Cabo Verde (OVCV), una entidad impulsada por la UniCV, que ha tenido el soporte logístico del Servicio Nacional de Protección Civil.

Resultados

El coordinador científico de Involcán, Nemesio Pérez, ha explicado en el acto informativo que entre las actividades realizadas en virtud de esa colaboración se encuentran el desarrollo de un intenso programa de monitorización geoquímica relacionado con la emisión de dióxido de azufre (SO2) mediante el uso de sensores ópticos remotos móviles, además de un programa de monitorización geodésica sobre la deformación del terreno asociado al proceso eruptivo a través de la red GPS instrumental permanente del Involcan-OVCV operativa en la isla de Fogo desde abril de 2013.

Así, los estudios sobre el terreno permitieron predecir la erupción con tres meses de antelación. Una vez se produjo, los trabajos se centraron en ayudar en la gestión y en calcular cuándo terminaría la actividad, ha explicado Pérez.

El equipo llevó a cabo también un exhaustivo plan de monitorización visual diaria del proceso eruptivo a través de la presencia permanente en Fogo de geocientíficos desde el inicio de la erupción hasta su finalización, así como a través de dispositivos digitales. Completó el proceso la monitorización geofísica (termografía/termometría) del actual proceso eruptivo mediante el uso de cámaras térmicas portátiles y la continuidad del programa de monitorización geoquímica mensual sobre emisión difusa de gases y flujo de calor en cráter principal del volcán Pico do Fogo.

La erupción no causó pérdida de vidas humanas pero los daños materiales ocasionados por la erupción han sido muy importantes y, según el Gobierno de Cabo Verde, superan los 50 millones de euros. Las coladas de lava generadas por la erupción han arrasado Portela y Bangaeira, dos poblaciones de Chã das Caldeiras, situadas a unos 1.600 metros de altura, así como más del 30 % de las 700 hectáreas de tierras de cultivo. Los cerca de 1.500 habitantes de los dos pueblos han sido desplazados a tres centros de acogida situados en el norte y sur de la isla de Fogo.

Esta erupción ha sido la número 27 ocurrida en los últimos 500 años, mientras que el número de erupciones volcánicas históricas ocurridas en Canarias ha sido de 16 durante ese mismo periodo de tiempo. Además, todas las erupciones de Cabo Verde se han concentrado en la isla de Fogo mientras que en el caso de Canarias cuatro islas han sido escenarios de erupciones históricas (Tenerife, Lanzarote, La Palma y El Hierro). Por lo tanto, se puede catalogar a Fogo (Cabo Verde) como el sistema volcánico insular más activo de la Macaronesia.

En este aspecto, Nemesio Pérez destaca que “el beneficio de estas acciones es mutuo porque también nos sirve a nosotros para profundizar en el conocimiento sobre cómo funciona un sistema volcánico insular más activo que los canarios”. Esta realidad hace que la colaboración científica no tenga solo un importante interés para Cabo Verde, sino además para Tenerife y el resto de Canarias.

En este caso, el personal de la División de Medio Ambiente del Instituto Tecnológico y de Energías Renovables (ITER), ahora integrados en el Involcan, ha realizado diversas acciones de colaboración científico-técnica con la UniCV desde 2007. La actividad científica e investigadora del Involcan también se extiende a otras regiones y países con riesgo volcánico como Alemania, Antártida, Argentina, Azores, Camerún, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Filipinas, Francia, Guatemala, Guinea Ecuatorial, Islandia, Italia, Japón, o México, por citar algunas. Esta larga lista confirma que se ha consolidado como una prestigiosa entidad, referente a nivel internacional en materia de investigación.